Mundial
El penalti de Mbappé y su rechazo al apretón de manos tensan el Francia-Paraguay
En el Parc des Princes, Francia se enfrentó a Paraguay en un partido de octavos de final del Mundial que se convirtió en un encuentro físico, con Los Bleus imponiéndose finalmente por 1-0 gracias a un solitario penalti del delantero del Real Madrid Kylian Mbappé. El único gol llegó desde los once metros en la segunda parte, sellando el pase de Francia a siguiente ronda.
Paraguay convirtió el partido en una batalla dura e incómoda, negándose a permitir a Francia su estilo habitual de juego fluido. Su estrategia consistió en presión constante, contacto físico y intentos de romper el ritmo francés.
A lo largo del partido, Kylian Mbappé fue repetidamente marcado por los jugadores paraguayos. A pesar de la presión, mantuvo la compostura suficiente para evitar las trampas tendidas por el rival.
Cuando el árbitro pitó el final, la tensión se desbordó cerca del guardameta paraguayo Gill. Gill extendió la mano en señal de felicitación, pero Mbappé pasó de largo sin corresponder, lo que provocó que el portero lanzara el balón contra la espalda del francés mientras celebraba.
Gill explicó más tarde su reacción: “Le ofrecí la mano para felicitarle, pero como no me hizo caso, me dejé llevar por el momento. Solo hice eso, pero luego me tranquilicé”. Sus palabras reflejaron la intensidad emocional de los últimos instantes.
Tras el partido, Mbappé publicó en Instagram un mensaje breve: “Un día de trabajo…”. También criticó el juego brusco de Paraguay, destacando la necesidad de soportar esos desafíos físicos.
El episodio refleja el nivel de exigencia que el Real Madrid espera de Mbappé: un jugador capaz de soportar la presión, superar noches difíciles y seguir impulsando a su equipo. La clasificación de Francia a cuartos de final se sustenta en esa misma resiliencia.