Mundial
El 7.5/10 de Yamal brilla en el triunfo tardío de España sobre Portugal
Una ola de calor en Texas chocó con un empate táctico en Dallas mientras España y Portugal disputaron un partido de octavos de final del Mundial que se sintió más como un encuentro de ajedrez de alta tensión que como un festival de goles. Durante largos tramos, ambos equipos se neutralizaron mutuamente, con la primera parte ofreciendo pocas oportunidades claras. El mayor susto para La Roja llegó cuando un centro elevado de Nuno Mendes rebotó en el larguero de Unai Simón y salió despedido fuera.
España controló el balón con sus característicos pases fluidos, pero encontró casi imposible penetrar el bloque bajo portugués. En ataque, Cristiano Ronaldo quedó largely aislado, ya que el joven defensa Pau Cubarsí le siguió el ritmo paso a paso. El veterano portugués luchó por influir en el juego, mientras que el joven central español destacó en la estructura defensiva de su equipo.
Justo cuando parecía inevitable la prórroga, el cambio táctico de Luis de la Fuente dio la vuelta al partido. Las piernas frescas del banquillo inyectaron urgencia a un equipo cansado, y el cambio dio sus frutos en el minuto 90. Mikel Merino irrumpió en el área, conectó con un centro dramático y desató el éxtasis en la zona española del estadio.
Unai Simón se mostró firme cuando más se le necesitaba, dominando su área con autoridad en los momentos de tensión. Su anticipación a los balones en profundidad y su manejo seguro de un centro complicado bajo presión antes del descanso resultaron decisivos. La serenidad del guardameta del Athletic Club mantuvo a España en el partido cuando Portugal más amenazó.
Pau Cubarsí ofreció una actuación colosal en el mayor escenario del fútbol. Con una madurez impropia de su edad, marcó a Cristiano Ronaldo y ganó duelos aéreos, además de iniciar ataques desde atrás con calma. La capacidad del adolescente para leer el juego y avanzar con el balón desde la defensa lo señalan como una futura estrella.
Aymeric Laporte formó una pareja central impenetrable junto a Cubarsí. El veterano defensa leyó el partido de manera excepcional, saliendo a interceptar pases peligrosos y manteniendo a raya a los atacantes portugueses. Su lectura del juego junto al joven proporcionó a España solidez defensiva.
Rodri fue el motor del equipo, recuperando el balón con perfección bajo una intensa presión. El mediocentro del Manchester City cortó transiciones antes de que pudieran amenazar la zaga española, completando 28 pases en el último tercio solo. Su control dictó el ritmo en un partido donde el espacio era escaso.
Lamine Yamal llevó la principal amenaza ofensiva de España, deslumbrando con regates que superaron repetidamente a Nuno Mendes por fuera. El joven extremo causó pánico cada vez que se recortó hacia su pierna izquierda, aunque su definición dentro del área siguió siendo irregular. Sus carreras directas mantuvieron estirada la defensa portuguesa durante todo el encuentro.
El impacto tardío de Mikel Merino fue la diferencia entre el empate y la victoria histórica. El suplente calculó a la perfección su entrada al área y convirtió un centro dramático que envió a la afición española a la euforia. Su entrada alteró el equilibrio y aseguró el pase de España a la siguiente ronda.